¿El apego está en tu vida?

Todos alguna vez hemos escuchado: “si esa persona no está conmigo, no puedo ser feliz” o “si no consigo ese resultado, me sentiré un fracasado” o “hasta que no me compre eso, no estaré tranquilo” o “jamas daré mi brazo a torcer, las cosas se hacen como yo digo”. Sin duda, estas frases son signos inequívocos de que el apego está presente en nuestras vidas,

El gran apego de mi vida

Cuando apenas tenía 10 años, mi papá me dijo: “Javier, mira el periódico y elige un par de cursos que quieras estudiar, tienes que ocupar el tiempo libre que te queda luego de estudiar”. Después de revisar un anuncio que vi del Museo de Arte de Lima, estaba seguro de querer llevar teatro, aunque no sabía cuál sería el otro curso hasta que vi uno sobre locución radial, la verdad no sé como describirlo, solo escuche a una vocecita interna dentro de mí que me dijo ¡ese es!.

Sin saberlo, papá me estaba entregando uno de los mejores regalos que me pudo haber hecho: descubrir y potenciar mi talento como comunicador. Debo confesar que estoy tomando total consciencia de ello, al escribir este artículo.

el apego

Desde ese día, mi vida dio un giro tremendo, poco a poco fui dejando el intercambio de figuritas y la venta de golosinas en las calles y avenidas del centro de Lima para dar paso a mi carrera como locutor. En ese largo camino pasé por muchas radios de la capital, mi niñez, adolescencia y juventud estuvo llena de música, cabinas de radio y personas maravillosas que me enseñaron muchísimo.

Comencé limpiando los discos, luego me dieron la oportunidad ponerlos al aire, hasta que finalmente tuve la posibilidad de tener mi programa propio.

el apego

Con 20 años, cursando el cuarto ciclo de la carrera de economía, en la empresa que ahora es CRP Medios y Entrenamiento. me ofrecieron el cargo de asistente de programación en una radio que en ese momento ni siquiera existía ni tenía nombre: Planeta 107.7. Así que decidí renunciar a mi función de locutor en Radio Panamericana que venía desempeñando por más de cuatro años y emprender esta nueva aventura.

A los 21, me ascienden a Director de Programación de Radio Ritmo Romántica y meses después me encargan continuar con el lanzamiento de otra nueva radio: Moda 97.3.

Mi vida era la radio, así que ya te puedes imaginar lo que significaba para mi. Nunca pensé en separarme de ella, tenía un apego muy marcado. A nivel inconsciente, el mundo de la radio era un regalo especial de papá y representaba simbólicamente la extensión de mi hogar.

La separación y el apego

Pasaron algunos meses y la audiencia de Moda 97.3 no fue la proyectada por los directivos. En ese contexto, fui cesado del cargo y a pesar de que me ofrecieron otra función, decidí renunciar a la empresa. Me fui con la misma sensación que tiene un niño cuando se separa de su juguete favorito.

Sentí pena, miedo, culpa, tristeza, frustración, rabia, ira, cólera, etc. Mi felicidad y tranquilidad se desvaneció porque creí haber perdido algo. Y claro, apareció en mi mente la típica pregunta del apego y el victimismo: ¿Por qué a mí? ¿qué habré hecho yo para merecer esto?.

el apego

Me la pasé más de tres años de mi vida bloqueando, resistiendo y luchando emocionalmente con lo que había sucedido. Mi único refugio era la universidad.

Hasta que ingresé en un proceso de comprensión, aceptación, amor y perdón hacia mi mismo. Sin duda, tomé consciencia de que los apegos reducen el bienestar y la paz interior, la experiencia me lo había demostrado.

¿Qué es el apego?

Quise compartir contigo parte de mi historia relacionada con el apego para que mostrarte como convive con nosotros sin que nos demos cuenta. Porque el apego significa dependencia emocional a personas, resultados, circunstancias, simbolismos, cosas, etc. ¿Y sabes cuál es una de las creencias ocultas que la genera? –> Sin eso no puedo ser feliz.

Es decir, si no tengo “eso” soy infeliz, sufro, me siento culpable, me condeno, etc. Y por otro lado, si tengo “eso” soy súper feliz, el mejor del mundo, me siento dichoso, etc. ¿Qué puedes percibir en ambos casos? ¿Qué otra la creencia oculta existe? –> Solo algo externo a mi puede hacerme feliz.

En otras palabras, el apego es mirar hacia afuera siempre, desconectándonos implícitamente de nuestro mundo interno, que tiene todas las respuestas y se mueve en el campo de las infinitas posibilidades junto con nuestra energía creadora.

el apego

¿A cuántas personas, objetos, resultados, recuerdos, canciones, metas, obstáculos, dogmas, creencias estas apegado? ¿Cuántas lealtades y compromisos familiares tienes? ¿A cuantos juramentos te mantienes atado? ¿Cómo se generaron estos apegos en ti? ¿Y hasta donde has llegado por mantenerlos? Solo tu tienes las respuestas.

¿Qué es el desapego?

¿Será acaso ser totalmente indiferentes a nuestro entorno? ¿significará alejarse de las personas de manera hostil o tratarlas fríamente? ¿equivaldrá a dejar de tener metas? ¿implicará evitar amar y sentir?

El desapego es un estado conexión interna donde la persona toma consciencia de su libertad y responsabilidad para la creación de su propia felicidad y paz, sin la necesidad de algo exterior a ella.

La esencia del desapego es un amor capaz de entender que soltar la mano del prójimo es favorecer su confianza, poder y brillo, sin dejar de amarlo.

El desapego equivale a renunciar al interés por el resultado, aunque manteniendo la intención y el deseo. Aunque, ¡cuidado! el desapego no significa no poseer algo, sino liberarnos de la creencia de que sin aquello nunca podremos ser felices.

La expectativa de un resultado nos limita y esclaviza, hasta el punto de perder el sentido del camino que recorremos y las infinitas posibilidades que presentan en esa experiencia.

Recuerda, aunque el resultado no se materialice siempre podremos sostener nuestro estado plenitud interna con nuevos aprendizajes que elevan nuestro nivel de consciencia individual.

El desapego implica ser conscientes del aquí y el ahora. Sus premisas fundamentales son que cada uno es responsable de si mismo y que nuestra percepción del mundo es el reflejo de nuestro estado mental, emocional y espiritual.

Como decía Dalai Lama: “Nuestros problemas se deben a un apego apasionado a las cosas y al deseo que nunca se satisfacen por completo, entonces generan aún más angustia. Percibimos a las cosas como entidades permanentes. En el empeño de conseguir estos objetos de nuestro deseo, empleamos la agresión y la competencia como herramientas supuestamente eficaces, y nos destruimos cada vez más en el proceso.”

Practicando el desapego

1.- Auto observación

Requerimos identificar qué persona, circunstancia, objeto o idea condiciona nuestra felicidad. Para ello es importante que sepas las creencias universales, ocultas e inconscientes que están asociadas a cada tipo de apego:

- Apego afectivo: “La otra persona es mi razón de ser”.

- Apego material: “Valgo por lo que tengo, no por lo que soy”.

- Apego ideológico: “Esta es mi única verdad, no hay otra. Así son las cosas”.

Un extraordinaria forma de iniciar este proceso de auto observación es a través del registro continuo de tus pensamientos y emociones en relación a esas personas, circunstancias, objetos o ideas que crees que te quitan la felicidad o te hacen sufrir.

Luego de la reflexión e identificación de tus apegos, es importante que tomes acciones continuas para revertirlos. Sino lo haces, estarás en la misma situación de siempre.

2.- Desprendimiento

Cada semana busca una manera diferente para aprovechar tu tiempo con el objetivo de conectar contigo mismo, sin la necesidad de una compañía ni el uso del dinero. ¿Te atreves a asumir este reto?

3.- Amor

Equivale a entregar amor a nosotros mismos, al prójimo y al mundo en que vivimos. Comprender que cada circunstancia tiene una enseñanza. Entender que las personas entran y salen de nuestras vidas y eso no significa que las hayamos dejado de amar o viceversa, sino simplemente es consecuencia de la evolución personal que cada uno tiene.

Amor hacia nuestras propias creencias por habernos acompañado hasta cierto punto de nuestras vidas. Un amor incondicional que nos permite modificarlas cuando creamos conveniente con el fin aumentar nuestra calidad de vida.

Amor implica inspirar a los demás desde nuestro propia transformación, mas no desde un servicio excesivo, creyéndonos sus salvadores.

Se que es posible que sigan apareciendo en tu mente muchos apegos inimaginables. Me pregunto cómo planearás desapegarte de ellos. Para terminar quiero contarte que una vez en un sueño, una persona me dijo: “¿No será que estamos tan acostumbrados al sufrimiento de un apego que creemos que las consecuencias del desapego será peor? Si fuera así, realmente estamos todos locos”

¡Que tengas un excelente día! ¡Un abrazo!

Javier

javier@javierparedes.com

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